Puerto de Ushuaia: trabajadores cuestionan representaciones y acuerdos cerrados

En el marco del conflicto por la intervención y el reordenamiento institucional del Puerto de Ushuaia, un comunicado difundido de manera anónima por trabajadores del muelle volvió a poner en evidencia el malestar interno que atraviesa a la principal infraestructura logística de la provincia.

El texto, breve pero contundente, describe un clima laboral “insostenible”, atravesado por presiones internas, pases de factura y decisiones tomadas lejos del ámbito donde se desarrolla la operatoria diaria. Según advierten, quienes hoy discuten el futuro del puerto no representan a la base trabajadora que sostiene su funcionamiento cotidiano.

“No nos sentimos representados por quienes hablan en nuestro nombre”, expresan los trabajadores, al tiempo que cuestionan la legitimidad de referentes que, según sostienen, se arrogan una voz que no surge del trabajo diario en el muelle. La reciente movilización, lejos de generar consensos, habría dejado al descubierto tensiones internas y discusiones cerradas que excluyen a quienes operan la terminal.

El comunicado también señala la reiteración de “los mismos nombres” en la denominada rosca portuaria. Empresas y dirigentes que vuelven a aparecer en las negociaciones mientras la base laboral queda al margen del debate. “La representación no se impone ni se declama: se construye con legitimidad”, remarcan, marcando una diferencia entre la defensa del puerto desde el trabajo diario y los acuerdos entre pocos.

La decisión de mantener el anonimato no es casual «hablamos en reserva porque el clima no permite hacerlo de otra manera”, advierten, dejando entrever temores a represalias en un contexto de fuerte tensión interna. Aun así, consideran necesario hacer pública su posición en un momento clave para el futuro de la terminal.

En el trasfondo, la intervención nacional y la disputa por la administración del puerto colocaron a la terminal en el centro de la agenda provincial. Mientras sindicatos, empresas y gobiernos debaten competencias y responsabilidades, desde el muelle reclaman algo elemental: ser parte real de las decisiones que afectan su trabajo.

“El puerto se defiende con trabajo y transparencia, no con acuerdos entre pocos ni con decisiones tomadas lejos del muelle”, concluye el comunicado. Una frase que resume una demanda que comienza a ganar volumen y que advierte sobre un riesgo concreto: sin la voz de quienes operan a diario, cualquier reordenamiento del puerto puede quedar desconectado de su realidad más profunda.

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