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A través de BLINDI, un juego muy similar a un rompecabezas 3D, lo que empezó como un hobbie, se transformó en una empresa familiar.

RÍO GRANDE.- Miguel Cardozo es ingeniero Mecánico Aeronáutico, sin embargo hace más de un año, se dedica a fabricar juguetes. A través de BLINDI, un juego muy similar a un rompecabezas 3D, lo que empezó como un hobbie, se transformó en una empresa familiar.

Las piezas de estos rompecabezas, son de madera, se van ensamblando para construir diferentes objetos y animales, diseñados por Cardozo, marcador con una máquina de corte láser.

“Empecé a hacer estos diseños para mi hijo, para que juegue. Porque siempre creí que con las cosas didácticas y los juegos como de encastre los chicos aprenden , o como los bloques… vos estás teniendo contacto con la realidad”, explica Miguel Cardozo.

Debido al interés de su hijo en los dinosaurios, los primero diseños fueron de varias de estas criaturas jurásicas, voladoras, herbívoras, carnívoras y otras. Luego, varios niños conocidos, comenzaron a mostrar interés, y comenzó a regalarlos. Fue ahí, que surgió la posibilidad de comercializar los rompecabezas. Estaban los modelos, faltaba un nombre para la marca, elegir el empaque, y encontrar el mercado.

“Desde el principio apunté al mayoreo -dice el ingeniero- no competir con la juguetería porque la juguetería tiene una gama de productos muy amplia y yo no. Entonces, no compito con ellos sino les vendo lo que produzco”.

Las piezas están presentadas en unas tablitas, con las siluetas de las partes, que se encastran, tal como un rompecabezas y tienen pequeñas pestañas para separarlas y comenzar a armar una estructura que puede ser un Tiranosaurio Rex, una nave espacial o un avión sencillo.

A diferencia de otros juegos de ensamblaje, BLINDI no cuenta con guías ‘paso a paso’, porque apunta a que sea cada niño el que decida los detalles utilizando su imaginación. En la etiqueta que trae cada juego, hay un solo pedido del diseñador: que un adulto esté presente en el armado. Especialmente para supervisar el uso de adhesivos y cutters. Además, cada pieza trae témperas, y no pinceles, para que si así lo desea, cada niño pinte lo que armó con las propias manos.

Actualmente los juguetes BLINDI se pueden encontrar en las jugueterías de la ciudad. Pero más allá de la venta, lo que persigue Cardozo es difundir una postura en cuanto a la importancia del juego compartido entre padres e hijos: “Es un momento que es como que se genera una conexión. Yo lo que ofrezco no es sólo el juguete en sí, sino el momento. Porque vos te ponés a jugar con esto y ves que los chicos se arman la historia del dinosaurio, o te preguntan a vos qué dinosaurio es éste, qué hace, qué come. Y ésto a su vez, genera por ejemplo, qué es pterodáctilo, qué hacía, y buscando la información, se puede también aprender”.

Aparte de los diseños de dinosaurios también pequeños aviones para armar, algunas naves espaciales de sagas de ciencia ficción; un diseño llamado “vamos de zafari” con varios animales para armar y hasta un mapa de la República Argentina con las provincias desmontables, también para armar, pintar.

De este diseño en particular, el fabricante comenta una anécdota especial: “Mi hijo aprendió las provincias de esta manera, y me pasó que cuando vio la pieza de la Antártida, me preguntó, ‘por qué tiene forma de pizza’. Yo le pude explicar que no es que tenga forma de pizza sino que es una región tan grande que la porción del continente que le corresponde a la Argentina es esa parte. Y ahí sí me llevó a buscar y mostrarle un mapa… a jugar y a su vez aprender, porque realmente aprendés”.

Por último, teniendo en cuenta el próximo día del niño, Cardozo hace una invitación especial: “Lo deben saber los que son padres, que a veces si compran algo con pilas el juego duró el ratito que hizo ruido. En vez de gastar tanta plata en eso, capaz gastan menos plata, y le dan más calidad al juego. Entonces compartir ese momento cuando está creciendo el chico, es más importante que la sorpresa inicial de tener un juguete que sale cinco mil pesos. No digo solo con mi producto, pero por ahí con algo chiquito, un trompo, o un barrilete y llevarlo a la plaza… Es mucho más importante que haber jugado una hora con autito a control remoto. Yo soy padre de dos, y ahora viene uno más en camino, y me parece que lo más importante es eso. O que no pierdan la imaginación, este dinosaurio es naranja, o marrón, o violeta: es lo que vos quieras. O esta costilla va acá, y no acá; ¡No! Esta costilla la ponés don quieras, si querés uní dos dinosaurios y creás otro, es eso lo que quiero fomentar”.

La propuesta de BLINDI, se puede encontrar en jugueterías locales.
La propuesta de BLINDI, se puede encontrarse en jugueterías locales.