Recorrió 3.200 km en una Puma 98 para cumplir la promesa que le hizo a un amigo

Germán Colacilli partió desde el interior de Córdoba hacia el Fin del Mundo para cumplir la palabra empeñada. «Le prometí que lo vendría a visitar en una Puma y no paré hasta armarla y llegar», confesó emocionado tras su arribo a Ushuaia.

USHUAIA.- En un mundo de inmediatez, la historia de Germán Colacilli y José «Nano» Casas destaca como un monumento a la paciencia y a la lealtad. No fue un viaje más de turismo; fue el cierre de un ciclo que comenzó hace décadas en el pueblo de Insonia, Córdoba, y que terminó la semana pasada con un abrazo bajo el frío cielo de Tierra del Fuego.

​La premisa era casi imposible: viajar desde Los Surgentes hasta Ushuaia en una motocicleta de baja cilindrada de los años 60. Pero para Germán, la palabra dada a su amigo era sagrada. «Yo le prometí al Nano que lo iba a venir a visitar, que me iba a comprar una Puma y que iba a venir así», recordó Colacilli.

El sueño empezó a materializarse a fines de 2024 cuando apareció una Clery modelo 62 (con motor Sachs 98 – popularmente conocida como Puma 98) en Paraná.

«Le mandé la foto al Nano cuando la estaba transfiriendo y ahí arrancó todo», relató. Siendo un conocedor de la mecánica de competición, Germán dedicó todo el año pasado a preparar la máquina con sus propias manos.

«Como nosotros corríamos con esas motos, le fabriqué muchas piezas. Le hice el cigüeñal, el cilindro, la caja. Le hice reformas para darle confiabilidad, pero manteniendo la moto totalmente original. Quería que aguantara el esfuerzo sin perder su esencia».

​​Acompañado por Néstor Amiano, quien se sumó a la aventura en una Keller 110, Germán enfrentó la inmensidad de la Patagonia sin vehículos de asistencia ni lujos. ”Vinimos los dos solos, sin apoyo de nada. Una sola noche dormimos en carpa en Río Colorado porque no conseguimos hotel, pero el resto era buscar un lugar para bañarse y descansar bien, porque si no al otro día no podés viajar. No andamos en una BMW ni en una Honda, andamos en motos de su época», explicó con humildad.

​El viaje, que duró ocho días de ida, tuvo momentos de gran exigencia física y mental. El tramo final fue una verdadera prueba de fuego: «Hicimos el último tirón de Río Gallegos a Ushuaia de una sola vez, los 600 kilómetros derechos», detalló Germán.

A una velocidad de entre 65 y 75 km/h, los motociclistas se fundieron con el paisaje, lidiando con el clima pero disfrutando de la solidaridad de la ruta.

​Encuentro en el Garibaldi

La recompensa llegó en el Paso Garibaldi. Allí, entre las montañas, lo esperaba «Nano» Casas con su hija y su yerno. Nos estaban recibiendo ahí. Nos filmaron cuando llegamos, fue muy lindo. Yo no conocía Ushuaia, es la primera vez que vengo y es otra cosa, es hermoso», comentó Germán, todavía sorprendido por el contraste térmico: “Allá la gente se muere de calor y acá estamos con campera y pulóver».

A pesar de la distancia y el desgaste de los materiales, la Puma 98 se portó como una verdadera campeona. «No tuvimos que tocar nada de la moto en 3.200 kilómetros. Lo único fue ajustar la cadena y arreglar una pinchadura en la moto de Néstor en Río Gallegos. No tuvimos que tocar nada, gracias a Dios todo el viaje fue normal».

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