Relevamiento a mujeres emprendedoras

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La CAME realizó una encuesta entre las mujeres emprendedoras de todo el país, para conocer en qué aspectos, se vieron afectadas por la presente situación de pandemia y aislamiento; tanto en lo que respecta al rendimiento laboral, como a nivel emocional y personal.

RIO GRANDE.- La realidad de las mujeres empresarias es tan diversas como las actividades que realizan: “Dentro de CAME, tenemos más de 1500 cámaras de todo el país. Y dentro de las mujeres empresarias, están las que pudieron adaptarse al homeofice para realizar su tareas, las que no; las que pudieron seguir prestando sus servicios, las que se dedican a todo lo relacionado con estética y belleza q no podían en principio; las que pudieron incorporar el servicio en modalidad delivery”, explicó Marilina Henninger, vice presidenta segunda de Mujeres Empresarias de la CAME (MECAME)
En total participaron más de 3 mil mujeres de todas las provincias argentinas, entre las que se contaron más 40 emprendedoras fueguinas. El motivo principal, para realizar este relevamiento, surgió a partir de la cada vez más evidente imposibilidad de muchas de las emprendedoras para conectarse a las capacitaciones y eventos que normalmente recibían.
“En todo este proyecto nos dábamos cuenta que una nos decía, que no llegaba, o no podía participar porque la computadora estaba siendo ocupada por los hijos, o porque tenía que cocinar. Se fueron dando muchos casos en los que las mujeres no podían participar en actividades que normalmente participaban, porque tenían que atender tareas domésticas o de cuidado. Muchas tenían incluso a sus padres a cargo”, explicó Henninger.
La sobrecarga de tareas, se hizo evidente. Todas las mujeres, coincidían en que trabajaban más desde el inicio de la pandemia, que antes. Entre las casi 3500 mujeres encuestadas, las respuestas en cuanto al aumento de responsabilidades y tareas fue prácticamente unánime: más del 80%, afirmó que trabaja entre una y 3 horas en tareas domésticas. La mitad de ellas, en promedio, suma tres horas de cuidados del hogar y la familia a las 7 u 8 horas que dedica a su trabajo.
“Es cierto que en Tierra del Fuego, se nota la particularidad, que no registramos prácticamente tareas de cuidado de adultos mayores. Cuando vos preguntás las horas del día dedicadas al cuidado, el índice en Tierra del Fuego mucho menor al resto del país. No sé si es porque no tenemos una gran población adulta en Tierra del Fuego, o está relacionado con que la edad de los hijos entre las mujeres empresarias de Tierra del Fuego es mayor”, observó la emprendedora.
Además de preguntar a qué rubro se abocan; en qué provincia desarrollan la actividad; cuantas horas dedican trabajar, cuántas a las tareas de cuidado, cuantas a las tareas domésticas; o qué cambios tuvo que realizar cada emprendedora en cuestiones de tecnología. También la encuesta brindaba un listado de emociones que las emprendedoras podían elegir, para expresar cómo se sentían desde el inicio del aislamiento.
“Más del 80% de las mujeres tuvo que cambiar su rutina, por la sobrecarga de tareas domésticas que en otro momento no tenía. Además, el 60 % expresó que se sentía preocupada o sobre cargada, esas fueron las respuestas más seleccionadas. Y la mayoría no podía darle a su comercio, o empresa las 7 horas de trabajo que necesitaba porque tenía otras responsabilidades que no se lo permitían, o compartían espacios, computadoras, conectividad con los hijos por ejemplo”, detalló Henninger.
La encuesta fue presentada a varias instituciones nacionales, desde el Ministerio de Género hasta diferentes áreas de poder legislativo a nivel nacional.
“El Covid nos afecta todos. Pero a la mujer, siempre un poquito más. En la parte laboral, también. Porque el hacerse cargo de tareas domésticas o de cuidado, es evidente que siempre recaen en la mujer”, remarcó Henninger. Y finalizó: “Hace un mes, en junio, cuando realizamos el relevamiento, entre las emociones que seleccionamos para que puedan elegir, la mayoría expresó sentirse sobrecargada y angustiada. Solamente un 1% expresó que se sentía deprimida. Es decir, había preocupación y angustia, pero había esperanza. Ahora al estar un mes más sin poder abrir las puertas del negocio, o estar presente, seguramente los indicadores serían otros”, reconoció.