Pulpo sigue reciclando

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En el acceso a la ciudad de Ushuaia una empresa netamente fueguina convierte los residuos de la industria electrónica en maples y almohadillas de embalaje y recicla plásticos transformándolos en materia prima que exporta al resto del país. La abrupta caída en la producción de la industria local los obligó a buscar basura en Río Grande para mantener la planta en actividad.

USHUAIA.- Ubicada en la planta 6 del complejo Newsan, funciona una de las cinco industrias que existen en la República Argentina dedicadas a transformar el plástico y el cartón en productos terminados. Pulpo SA, una empresa de capitales nacionales, se ocupa de reciclar y dar valor agregado a la basura de la industria electrónica, generando trabajo y colaborando con el medio ambiente de la provincia.
Desde 2013 la planta fue creciendo en su producción, hasta llegar a reciclar 8000 toneladas de basura por año. Sin embargo, la significativa caída en la producción de la industria electrónica hizo que también se redujera la cantidad de desechos, por lo que hoy Pulpo está reciclando unas 2500 toneladas menos.
Sus clientes son las industrias electrónicas, pero además reciben cartón de empresas como La Anónima, Ambassador, Vinisa, empresas de servicio y empresas de catering. Mediante un convenio con la Municipalidad de Ushuaia, también reciben las botellas pet, y el cartón que produce la ciudad.
La planta tiene 6.500 metros cuadrados y está dividida en dos unidades de negocio diferentes: Eco Pulpo que se dedica al reciclado y producción de pellet de plástico y Pulpack que recicla e industrializa cartón. La planta funciona las 24 horas y en ella trabajan 36 operarios y 10 empleados administrativos.
“Con la basura que generaba Ushuaia hace un año atrás nos alcanzaba y sobraba; pero con la caída de la industria electrónica ya no nos alcanza. Habíamos comenzado a tener capacidad ociosa en las máquinas y eso nos obligó a salir a buscar la basura que producen BGH, Radio Victoria, Famar en Río Grande, con lo cual les sacamos un problema de encima también”, explicó Pablo Holmes, gerente General de Pulpo SA en diálogo con El Sureño.
“Hace un año y medio éramos 100 personas con todas las máquinas trabajando en toda su capacidad las 24 horas. Teníamos la planta saturada de basura. Hoy tenemos la planta vacía y con un solo turno de producción. Lamentablemente, no llegamos a conseguir los volúmenes necesarios para trabajar como antes”.
Holmes asegura que Pulpo tiene la capacidad para reciclar también la basura que produce la ciudad de Río Grande pero para ello, hay que analizar los costos de la logística. “Hoy un flete a Río Grande cuesta 10.000 pesos y no se alcanzan a cubrir los gastos. Si la municipalidad tuviera sus propios camiones y la quisiera traer, nosotros felices”, expresó.
En tanto, mientras esperan la recuperación de la industria electrónica y el ingreso de plástico y telgopor de años anteriores, Pulpo recicla un importante volumen de cartón con el que produce maples para huevos que vende a establecimientos avícolas de Entre Ríos y Buenos Aires y almohadillas de embalaje para la industria electrónica local, su actividad más rentable. “Con el maple de huevos mantenemos los puestos de trabajo. Estamos tratando de elaborar otros productos para no ser tan “industria electrónica dependiente”; como almohadillas para grifería y macetas de cartón para plantines”.
“Para nosotros el objetivo está cumplido porque somos la primera empresa seria y profesional en materia de reciclado en Tierra del Fuego. Aquí entra basura y sacamos un producto terminado. Los gobiernos nos piden ayuda, sobre todo en Ushuaia donde el relleno sanitario está prácticamente saturado y necesitan que existan empresas como Pulpo”, señala Holmes.

Sin respaldo
A pesar del rol social que cumple la empresa al evitar que se entierren miles de toneladas de residuos en la provincia, no reciben ningún tipo de ayuda de parte del Estado. “En los países desarrollados, tanto en Europa como Estados Unidos, los gobiernos incentivan este tipo de empresas con préstamos financieros sin interés para que compren maquinarias porque ellos necesitan fomentar el reciclado. En Argentina eso está muy verde todavía. Hay muy buena voluntad pero faltaría que el Estado tenga políticas de impulso a través de herramientas financieras”.
Pulpo tiene en proyecto la producción de ladrillos fabricados con una masa de aserrín de pallets y plástico, aptos para la construcción de viviendas y para la obra pública. “La máquina que necesitamos tiene un costo de un millón y medio de dólares. Si el Estado financiara su compra a tasas razonables, nosotros podríamos transformar la basura fueguina en ladrillos para que el IPV construya viviendas”, señaló Holmes.
Pero además aclaró que la situación de incertidumbre en la que se encuentra Tierra del Fuego tampoco colabora para la planificación de nuevos emprendimientos. “Es que también necesitaríamos de parte del Estado nacional que se prorroguen los beneficios de la ley 19640 para recuperar la inversión que se pudiera hacer en una máquina de esas características y para que la industria electrónica restablezca su actividad y genere más materia prima”.