Habló “el arrepentido” de la investigación por las ventas de mercaderías con supuestos sobreprecios

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Matías Urrijola, responsable de la empresa 3DF en Tolhuin, confirmó que fue partícipe del armado de una empresa para venderle al Municipio mercaderías con sobreprecios. En su relató involucró a la secretaria de Hacienda, contadora Luciana Rivero y a su marido, Fabián Marchione.

TOLHUIN.- El responsable de la empresa “3DF”, Matías Urrijola, accedió a dialogar con El Sureño para brindar testimonio de lo ocurrido con la venta de mercaderías con sobreprecios al Municipio, señalando que fue partícipe de una maniobra que idearon la contadora Luciana Rivero y su marido Fabián Marchione.

Urrijola, considerado “el arrepentido” en la causa que se tramita en el Juzgado de Instrucción 1 de Río Grande, se mudó de Tolhuin a Ushuaia por cuestiones de seguridad, porque “me rompieron el auto, me llamaban por teléfono para decirme que me iban a  cagar a palos y hasta me dijeron que me iban a cortar con una motosierra y que me iban a dejar tirado en pedacitos. Esta situación se tornó incómoda”.

Los comienzos

En la charla mantenida con El Sureño, Matías Urrijola contó que vivió en Tolhuin desde octubre de 2017, que es Licenciado en Administración de Empresas y que luego de vivir en la provincia de San Luis logró que su hermana, que era delegada de la OSEF en la ciudad mediterránea, le consiguiera dónde vivir.

Ya radicado en Tolhuin comenzó a montar un lavadero de autos y también fue patovica del boliche llamado “Me mata el limón”. En ese lugar conoció a Leandro Rivero cuyo padre es dueño del aserradero El Litoral, a quien le pidió que le consiguiera un trabajo en esa empresa y allí pudo ingresar como encargado administrativo.

Urrijola dijo que quien lo contrató fue Fabián Marchione, esposo de la contadora Luciana Rivero, quien a fines del 2019 pasó a desempeñarse como secretaria de Hacienda del Municipio de Tolhuin, cuando asumió el actual intendente Daniel Harrington.

Inicio de la empresa

En su relató, Urrijola dijo que “Marchione me propuso armar una nueva empresa de venta de elementos de limpieza y yo accedí. Me iba a quedar con el 30% de las ganancias y ellos iban a aportar todo el dinero necesario para comenzar a trabajar. De hecho, las primeras compras de mercadería que yo tuve que entregarle al Municipio de Tolhuin lo hice con cheques de Luciana Rivero”.

Con la empresa 3DF en movimiento, todo marcha bien hasta que surgió la denuncia de presuntas irregularidades, que se hizo pública, a partir de lo cual comenzaron los primeros inconvenientes, ya que Urrijola dijo que la contadora Luciana Rivero le pidió “forjar expedientes”, para poder justificar los gastos.

“El arrepentido” en sus dichos puntualizó que “yo tenía que generar presupuestos para presentarlos en la modalidad de concurso de precios. Entonces tenía que generar presupuestos de otras empresas para que fueran más caros que los presentados por 3DF y poder generar un beneficio con la orden de compra”.

Explicó que los presupuestos surgían de empresas que existen y que “nosotros modificábamos a través de instrumentos digitales. Eso consta todo porque yo tengo los envíos de la cuenta de correo mía con los envíos hacia la cuenta de la contadora (Luciana Rivero)”.

Matías Urrijola contaba en su poder con presupuestos de algunas empresas del sector, por su relación como comerciante mayorista. Fueron esos mismos los que él fraguaba y, a través de Luciana Rivero, se ingresaban en el Municipio para participar en la puja de precios. “Esas empresas nunca presentaban nada en el Municipio ya que eran solo empresas mayoristas que me vendían a mí”.

Urrijola precisó que era “Fabián Marchione quien indicaba los precios que debía ponerle a cada producto y todo era por orden de Luciana Rivero, ellos idearon el esquema de facturación”. Desde ese momento “comenzamos a tener diferencias y el 13 de enero decidí renunciar al aserradero y a los pocos días se presentó Fabián Marchione en mi casa y me dijo: Escuchame, yo quiero que esté todo bien y no quiero quilombos. Te vamos a dar ciertos beneficios pero no abras la boca”.

Urrijola dijo que en principio no hubo problemas pero “después comenzó una persecución. Yo en ese momento vivía alquilando en una de las casas de Rivero y me pidieron que la desaloje y comenzó toda una maniobra intimidatoria; fue ahí cuando me rompieron el auto, y me perseguían por todos lados, así que decidí hacer todo esto público”.

Para finalizar su relató, Matías Urrijola reflexionó que “siempre debe haber un catalizador que te lleve al arrepentimiento y ese fue mi catalizador. Esta es una mochila que quiero descargar y poder dar vuelta la página” y dijo que está a disposición para que sea la Justicia la que determine cuál es el grado de responsabilidad que tiene cada uno de los involucrados.

“Si de algo soy culpable es de creer y confiar en la familia Rivero”, dijo “el arrepentido”.

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