El mundo visto por alguien que sufre miopía, retratado por Philip Barlow

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Algunos pensarán que no tiene sentido realizar un cuadro recreando con los trazos una visión defectuosa. Pero en un mundo donde las pinturas hiperrealistas dejaron de tener interés hace tiempo, puede que la vía escogida por Philip Barlow sea precisamente la más interesante de ver plasmada.

Barlow pinta escenarios cotidianos, de esos en los que todos nos hemos encontrado lo largo de nuestra vida, para reconvertirlos en paisajes novedosos envueltos en una extrañeza hermosa. La suavidad de las líneas, que no es otra cosa que el difuminado similar a las de los ojos defectuosos, ofrecen un mundo con formas vagas, lleno de personas anónimas en esa falta de definición. Es, por tanto, una realidad que ofrece más posibilidades para la imaginación del espectador.

Ese desenfoque selectivo que veríamos presentado normalmente para aumentar la profundidad de campo en la típica fotografía con efecto bokeh se convierte en su colección de abstractos en elemento central, recreado además con un cariz de artificialidad extra, ya que se trata de un dibujo y el pintor lo ha trazado así expresamente.

Así describe el propio artista su obra:
Aunque trabajo dentro de una larga tradición de pintura de paisajes, mi descripción pictórica del paisaje “visible” es la de mero vehículo a través del cual me oriento a un retrato distinto de la naturaleza. Son paisajes menos corrientes, donde la frontera entre el mundo físico y el espiritual se elimina. Sin embargo, mis dibujos no pretenden ser de naturaleza surrealista. Espero que al espectador le parezcan curiosamente familiares y convincentemente reales.

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