Día de las Infancias

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La Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) propone dejar de decir “Día del Niño”. Se busca posicionar el enfoque de derechos con perspectiva de géneros y diversidad.

BUENOS AIRES.- El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a través de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) busca cambiar el nombre del festejo por el “Día del Niño” del próximo domingo 16 de agosto a “Día de las Infancias”.

La iniciativa busca posicionar el enfoque de derechos con perspectiva de géneros y diversidad en la forma de representar a la diversidad de las vivencias de la niñez.

“Proponemos dejar de decir ‘Día del Niño’, porque queremos celebrar la diversidad de toda la niñez. Es muy importante que el estado acompañe las transformaciones culturales que estamos viviendo e impulse cambios que colaboren en visibilizar inequidades, y favorezcan prácticas más inclusivas”, señaló el secretario Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, Gabriel Lerner.

El festejo tradicional por el “Día del Niño” se celebra en Argentina desde 1960 a partir de la recomendación de la ONU, para que cada nación destine un día a promover el bienestar de los niños con actividades sociales y culturales. La celebración es de gran valor en el ámbito social y comunitario a lo largo y ancho del país, como una jornada donde los más pequeños son protagonistas y donde el juego y la recreación son también espacios de reflexión y ejercicio de sus derechos.

Sin embargo, desde el Gobierno proponen abandonar la noción androcéntrica de “niño” como sujeto universal y homogéneo. “Decir niño no alcanza para representar las experiencias heterogéneas y múltiples de la niñez. Desde el Estado queremos nombrar una jornada en plural, que celebre a cada chica, chico, chique, gurí, changuito, mitaí en guarani, weñí en mapudungun, y sus diversos modos de vivir esta etapa de la vida”, dijo Lerner.

La secretaria de Articulación de Política Social, Erika Roffler, aseguró que “las palabras que usamos para nombrarnos es la forma en que entendemos el mundo” y remarcó que el lenguaje, como convención social y práctica cultural, “muchas veces cristaliza y reproduce desigualdades”. Por este motivo, para el Ministerio de Desarrollo Social es “muy importante poder trabajar también desde la dimensión simbólica para transformar la realidad”, agregó.