El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, defendió el derecho de Cuba a obtener petróleo para enfrentar la emergencia energética que atraviesa el país, y que ha sido agravada por las presiones de Estados Unidos con la pretensión de castigar a quienes comercien combustible con la isla caribeña.
LA HABANA (Xinhua/NA).- “No renunciamos a recibir combustible en nuestro país. Eso es un derecho que tenemos”, aseguró el mandatario durante un encuentro con medios en el habanero Palacio de la Revolución, sede del Gobierno cubano.
Al referirse a las relaciones con Estados Unidos, el presidente recalcó la disposición de Cuba al diálogo sin condiciones previas y afirmó que ambos países, como naciones vecinas, podrían construir “una relación civilizada” y abordar una amplia agenda de temas de interés mutuo, como la migración, la lucha contra el narcotráfico y la trata de personas, entre otros.
“Cuba es un país de paz”, subrayó Díaz-Canel, quien a renglón seguido enfatizó que Cuba no representa ni ha representado jamás una amenaza para la seguridad estadounidense.
El mandatario detalló las acciones que implementará Cuba para enfrentar la actual crisis y que están encaminadas a impulsar la transformación de la matriz energética nacional, con el incremento de la generación de electricidad a partir de fuentes renovables.
En ese sentido, precisó que se realizarán inversiones para ampliar la capacidad de almacenamiento de combustibles y mejorar la calidad del petróleo cubano y el gas asociado.
Por otra parte, aseveró que “el mundo no puede dejarse avasallar, el mundo no se puede dejar humillar, el mundo no puede permitir que la fuerza aplaste el multilateralismo”.
Díaz-Canel sostuvo que es fundamental que tanto los países como los pueblos comprendan la naturaleza del conflicto actual.
“Tienen que entender que estamos enfrentando todos en el mundo, sin excepciones, una guerra que es política, que es ideológica, una guerra que tiene también un componente cultural y una guerra que tiene un componente comunicacional mediático. Y es el concepto de una guerra no convencional, de una guerra de cuarta generación”, explicó.
Añadió que se trata también de una guerra mediática, donde -como se vio en el caso de Venezuela- cada fase se diseña con manipulación de la opinión pública, manejo de medios y redes sociales.
“(Están aplicando) una importantísima guerra psicológica (…) contra Cuba hoy, de presiones para fracturar unidad, para crear desconfianza, para promover incertidumbre”, denunció Díaz-Canel.
Señaló que las relaciones de potencias como China y Rusia con los países del Sur son distintas y en ese sentido mencionó a foros como la Unión Euroasiática, el Movimiento de Países No Alineados y el Grupo de los 77, que deben desempeñar un papel fundamental.
Agregó que el Sur Global debe unirse en “una movilización antihegemónica” que también tenga un carácter antifascista, pues ese hegemonismo actúa “con métodos que recuerdan a las hordas hitlerianas cuando se agrede a un país, cuando se avasalla al mundo, cuando se secuestra a presidentes o se cometen acciones criminales”.
Sobre posibles acciones concretas de ayuda a Cuba, el presidente prefirió no detallarlas “para no comprometer demasiado a otros”, pero expresó su certeza de que “hay caminos posibles”.
“Para abordar esos caminos y para lograr esa integración (…) todos nos tenemos que mostrar en el Sur Global con valor y con coraje”, subrayó.
CRÉDITO IMAGEN DE PORTADA: Globovisión: Cortesía. Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba.