Planta para el tratamiento de baterías usadas

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La empresa está ubicada en el Parque Industrial del Corazón de la Isla y se dedicará al almacenamiento, gestión y tratamiento de baterías de automotores usadas, neutralización del ácido y logística para la disposición final de los materiales dentro y fuera de la provincia.

En Argentina, caen en desuso cada año unos 7 millones de acumuladores.

USHUAIA.- Mediante Resolución 143/2020 de fecha 5 de octubre, publicada ayer en el Boletín Oficial, la Secretaría de Ambiente María Eugenia Alvarez aprobó la Guía de Aviso de Proyecto (GAP) para una planta de tratamiento de baterías ácido-plomo de vehículos automotores usadas, la cual funcionará en el parque industrial de la ciudad de Tolhuin.

La empresa, cuyo titular es el exsubsecretario de Infraestructura Zona Norte, Fernando Juan Forestello, se dedica desde noviembre de 2019 a la recuperación de materiales y desechos metálicos y si bien tiene domicilio en Río Grande, la planta de tratamiento que fue autorizada en el mismo acto administrativo, se encuentra ubicada en la Calle 181 N° 91 de Tolhuin.

Según se detalla en la resolución, la empresa realizará el acopio, la neutralización del compuesto ácido y coordinación de la logística para la disposición final del mismo dentro del ámbito provincial y la posterior valorización de los materiales restantes fuera de la Provincia. A su vez, se otorgó a Forestello el Certificado Ambiental a fin de funcionar como Operador de Residuos Peligrosos en la Provincia.

En la planta se efectuará el tratamiento para las corrientes Y31 (plomo, compuestos de plomo) e Y34 (soluciones ácidas) y el operador está sujeto al cumplimiento de una serie de condiciones y requerimientos para la correcta gestión y tratamiento de los desechos en el marco de la Ley Provincial Nº 105 de Contaminación Ambiental, Material Radioactivo y Residuos Peligrosos y el cumplimiento de los lineamientos establecidos en las resoluciones correspondientes.

Según se expresa en la resolución, el acto administrativo tiene vigencia por un año y su renovación está condicionada al cumplimiento de los requerimientos establecidos por la autoridad.

Las baterías poseen dos sustancias peligrosas: el electrolito ácido y el plomo. El primero es corrosivo, tiene alto contenido de plomo disuelto y en forma de partículas, y puede causar quemaduras en la piel y en los ojos. En tanto, el plomo es altamente tóxico para la salud humana, ingresa al organismo por ingestión o inhalación y se transporta por la corriente sanguínea acumulándose en todos los órganos, especialmente en los huesos.

Por ello, entre los requisitos y condiciones para el tratamiento de los residuos peligrosos autorizados para su tratamiento en la presente resolución se exige al operador la impermeabilización del suelo en todos los sectores del almacenamiento y proceso; la instalación de un kit antiderrame para líquidos ácidos, incluyendo material absorbente ignífugo, que una vez utilizado, se debe gestionar como residuo peligroso ante operador habilitado para esa corriente de desecho.

También se exige mantenimiento y limpieza de la planta e instalaciones cubiertas y a la intemperie prohibir el acopio de residuo en planta por un plazo mayor a 90 días corridos sin haber sido tratado para evitar superar la capacidad de almacenamiento de las instalaciones; renovar anualmente el certificado de aptitud técnica de Bomberos otorgado por la Policía y un libro de control de recepción y envío de baterías al continente y gestión del electrolito que debe ser rubricado por la autoridad de aplicación ambiental y debe estar siempre a disposición.

También debe cumplir con un drenaje o decantación del electrolito sobre recipientes ácidos resistentes y suelo impermeable en superficie techada con adecuada ventilación y el acondicionamiento y con el acondicionamiento de un sistema de captación de efluentes preadaptado para posibles derrames y la neutralización del electrolito en forma inmediata incorporando cal u otra sustancia básica adecuada.

Por esta razón se exige el acondicionamiento de las baterías vacías sobre suelo impermeable, estiba sobre pallets de madera/plástico y envuelta con film paletizador stretch que evite la liberación de plomo por lixiviación al suelo o a la atmósfera través de los polvos con contenido de plomo.

Además, el personal que se aboque a las tareas debe utilizar elementos de protección y mantener todos los recaudos necesarios para evitar el derrame del ácido contenido en los acumuladores.
El operador tampoco podrá almacenar residuos a la intemperie y el suelo deberá contar con material impermeable o geomembrana.

Por último, se deja expresamente aclarada la prohibición de acopio de residuos peligrosos y no peligrosos sin la suficiente separación física.

La empresa deberá declarar el stock mensual de residuos peligrosos y no peligrosos almacenados en planta y el traslado y disposición final en centros de eliminación, deberá realizarse con empresas autorizadas por la Secretaría de Ambiente de la Nación.

Elemento 99% reciclable

Los acumuladores usados, cuando pierden su vida útil tienen aún un importante valor como elemento para el reciclaje. Hay muchas empresas y particulares que las recogen para venderlas a las compañías encargadas de la gestión de este tipo de residuos. Según estimaciones del mercado automotor, en Argentina cada año caen en desuso 7 millones de acumuladores.

Se calcula que el 99 por ciento de los componentes de una batería pueden reutilizarse para la fabricación de otros elementos, por lo que el potencial de reciclado es altísimo, lo que eleva su valor en el mercado de segunda mano.

Entre los materiales que pueden extraerse de una batería destacan el plomo y el electrolito en las baterías convencionales y el litio, cobre y níquel en las nuevas que montan los vehículos eléctricos siendo materiales altamente costosos y escasos, por lo que tienen un precio más elevado.

En segundo plano, la propia caja que alberga la batería, al ser de plástico también puede ser reciclada, aunque el valor es menor.