Kyosaki: Una familia que no come vidrio

Kyosaki es el nombre de una recicladora que transforma los envases de vidrio en un material que se puede usar en la construcción y otras tareas. Es un emprendimiento familiar, totalmente autogestionado y desde la ciudad de Río Grande.

Parte del proceso, Alberto con una de las bandejas con vidrio molido.

RIO GRANDE.- Alberto y su familia son los integrantes de Kyosaki, una recicladora que transforma las botellas desechadas en vidrio molido. La tarea la realizan mitad a mano y parte a través de maquinaria construida por ellos mismos.

Lo que comenzó como un hobby continuó como una actividad familiar, hoy tiene un potencial impensado para los integrantes de Recicladora Kyosaki. La producción de vidrio molido no solo probó ser una actividad sustentable, además el producto es uno que está en demanda en diferentes actividades industriales.

“La verdad es que aunque cerca del 40% de la gente recicla o separa los residuos no hay mucho para hacer con las botellas, con los residuos en general”, indicó Alberto, vecino de Río Grande y reciclador de botellas de vidrio.

En Kyosaki únicamente se reciben envases de vidrio. Y sólo envases, ya que el vidrio de los espejos, luces fluorescentes y ventanas suelen tener tratamientos químicos específicos. Para el acopio disponen de un espacio en la puerta de su taller. Además, los vecinos que juntan entre 20 y 30 botellas también les llaman para que ellos pasen a retirarlas por sus domicilios.

“Y la verdad, que yo lo tomé como hobby al principio. Una actividad familiar y tuvo muy buena repercusión con los vecinos. Después se viralizó, se hizo muy conocido en la ciudad y la gente está muy contenta con el emprendimiento”, contó Alberto.

Actualmente hay proyecto para fomentar esta actividad, que proveería de solución para uno de los tantos elementos que ingresan a la isla generando residuos que no pueden volver a salir: “En el norte del país quizás los envases son retornables. Acá no, por una cuestión de logística. No es lo mismo porque acá te ingresa un camión de cerveza y llevar el envase de nuevo al lugar de origen es muy costoso, no les genera ganancia, por eso es que vienen y quedan acá”, dijo el vecino.

El vidrio molido, según explicó, puede transformarse en parte de un mueble bajo mesada, en azulejos y en muchos otros elementos de construcción: “Todo se puede hacer con vidrio reciclado. Se adhiere a alguna resina natural o a algún elemento de construcción y se pueden lograr diferentes productos”, explicó el emprendedor.

El producto terminado, vidrio molido en los diferentes colores.

Aunque el emprendimiento está actualmente muy limitado, el crecimiento y la difusión de la actividad es muchísimo: “Si el negocio va bien, pueden ingresar los productos al mercado local y tienen buena respuesta. Se pueden llegar a comerciar fuera de la isla. El tema es que esto es un emprendimiento familiar, no es algo que yo hago a través de un subsidio o que tenga un préstamo o algo así. Yo saco plata de mi sueldo y en base a eso voy manteniendo”, indicó Alberto.

Sustentables

El Kyosaki es un emprendimiento sostenible no sólo por la materia prima que utiliza. Además, la familia genera sus propias herramientas para el trabajo que realizan: “Lo que tengo es todo reciclado a la vez. La máquina que tengo la hice con un termotanque, además, con retazos de hierro, le agregué un motorcito, todo reutilizado”, dijo.

La familia comenzó juntando botellas por sí misma. Hace poco comenzaron a acopiarlas en un local que se encuentra sobre la calle Alberdi, que a su vez funciona como taller: “En este momento estamos bastante parados, además de la pandemia, porque también tengo un trabajo de tiempo completo. Pero el día que tengo franco voy al taller con mi esposa, mis hijos”, explicó el vecino.

“Al principio las recolectábamos casa por casa -agregó-. Ahora las dejan en el lugar de acopio, pero nosotros las lavamos a mano, las clasificamos, porque tenés transparentes, verdes y marrones”.

Muchas empresas en diferentes partes del mundo y para diferentes actividades están reemplazando la arena con el vidrio molido: “Es que les da otras propiedades y un mucho mejor aspecto a lo que es la platea o una carretera. Y eso es algo que a mí siempre me llamó la atención, pero en su momento no tenía idea de cómo se hacía. Fui investigando en diferentes portales, de diferentes países. Y se está usando mucho lo que es vidrio reciclado”, comentó.

La puerta del local que tienen en la calle Alberdi, donde se pueden dejar botellas de vidrio para reciclar.

En el objetivo de sacar los residuos sólidos, específicamente botellas de vidrio de los lugares de esparcimiento, costaneras y barrios de la ciudad, toda la familia de Alberto colabora. Quienes deseen conocer más acerca del trabajo de Kyosaki pueden comunicarse con la recicladora a través de Facebook en https://www.facebook.com/recicladoradevidrio.kiyosaki.