Un hombre enfrenta un juicio oral por haber abusado de su hijastra durante ocho años

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Desde que la niña tenía 8 años y hasta los 16 el hombre la abusaba. Primero con manoseos en sus partes íntimas y desde las 12 años, manteniendo relaciones sexuales. El acusado fue llevado a juicio por el delito de “abuso sexual agravado por acceso carnal”. La víctima padece trastorno de estrés postraumático.
RIO GRANDE.- Comenzó esta semana el primer juicio del año del Tribunal de Juicio Oral, siendo a puertas cerradas al tratarse de un caso de abuso sexual.

El juicio es contra un hombre que está acusado de “abuso sexual agravado por acceso carnal”, de una menor, desde que tenía 12 años hasta la edad de 16, cuando debió ser derivado por un problema de salud a Buenos Aires.

Cuando el hombre estuvo lejos, la víctima recién se animó a relatar lo sucedido a su madre, quien radicó la correspondiente denuncia.

En las testimoniales la víctima asimismo reveló que los abusos databan con anterioridad, recordando que era manoseada desde que tenía 8 años aproximadamente. Allí recién se ordenó extraditar al acusado, desde Buenos Aires, para quedar detenido hasta el desarrollo de este juicio.

En el proceso, el acusado se negó a brindar declaración indagatoria, tras lo cual se llevaron adelante distintas testimoniales que concluyeron ayer con la exposición de un amigo de la familia y la psicóloga del Poder Judicial, Tatiana Mainero, quien indicó de la evaluación de la víctima que “se mostró profundamente conmovida y movilizada emocionalmente”.

Determinó, además, que la adolescente padece un trastorno de estrés postraumático, según los criterios establecidos.

Previo a ello se proyectó la declaración brindada por la víctima en la etapa de instrucción, cuando fue filmada, declarando asimismo otras personas de su entorno afectivo.

El juicio oral pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes, jornada en que la fiscalía y la defensa harán los alegatos ante los jueces del Tribunal en lo Criminal, tras lo cual darán por cerrada la etapa de debate y procederán a resolver, previo conocer las últimas palabras del acusado.

El proceso se lleva adelante a puertas cerradas, preservándose el nombre del imputado a fin de no identificar a la víctima.