Europa no buscará vida en Marte sola. La NASA se une al rover Rosalind Franklin, la misión que quiere excavar más profundo que nunca

Tras años de retrasos y la ruptura con Rusia, la NASA confirmó que apoyará a la ESA en el rover Rosalind Franklin con componentes críticos para su lanzamiento y supervivencia en Marte. El vehículo europeo podrá perforar hasta dos metros de profundidad, un récord que podría revelar señales biológicas que nunca antes estuvieron al alcance de misiones anteriores.

El proyecto europeo para buscar vida en Marte llevaba más de una década atrapado entre retrasos, cambios de socios y reestructuraciones forzadas. Ahora, la misión del rover Rosalind Franklin –una de las más ambiciosas de la ESA– acaba de recibir el impulso que necesitaba: la participación oficial de la NASA. Con su ayuda, Europa podrá finalmente enviar a Marte un vehículo capaz de excavar dos metros bajo la superficie, donde podrían preservarse rastros de vida antigua.

Un rover europeo salvado por una alianza estratégica con Estados Unidos

La confirmación llegó en forma de carta oficial enviada por la administración estadounidense, un gesto diplomático que despeja las dudas que venían acumulándose desde 2022. Ese año, tras la invasión de Ucrania, la ESA puso fin a su cooperación con Rusia, que era el principal socio del proyecto. La ruptura dejó al rover sin lanzador, sin fuente de calefacción radioisotópica y sin una parte esencial del sistema de descenso.

Ahora, con la entrada de la NASA, esos elementos vuelven a estar garantizados.
Estados Unidos proporcionará:

El lanzador que llevará la misión rumbo a Marte.
La unidad de calefacción por radioisótopos, vital para que el rover sobreviva a las frías noches marcianas.
Un instrumento científico destinado a analizar restos orgánicos. El motor de frenado ya estaba comprometido desde antes, pero los otros dos componentes eran el cuello de botella que condicionaba toda la misión.

Rosalind Franklin: el vehículo que quiere cavar donde ninguna misión ha cavado antes

La misión, programada para 2028, busca enviar al rover a la superficie marciana en 2030. El objetivo es claro: llegar allí donde otras misiones no alcanzaron. Los 2 metros de perforación previstos superan ampliamente los 5 a 7 centímetros de muestreo superficial de rovers como Perseverance o Curiosity.

¿Por qué es importante? Porque si alguna vez hubo vida en Marte, sus restos más frágiles habrían desaparecido en la superficie debido a la radiación. A dos metros de profundidad, sin embargo, podrían haberse conservado moléculas orgánicas o biofirmas protegidas durante millones de años.

Rosalind Franklin, bautizado en homenaje a la científica que ayudó a desvelar la estructura del ADN, está equipado con un laboratorio interno capaz de analizar esas muestras con un detalle sin precedentes en una misión europea.

Lo que significa este acuerdo para el futuro de la exploración marciana

El apoyo estadounidense es algo más que una ayuda técnica: representa un giro geopolítico y científico que devuelve estabilidad a un proyecto que estuvo a punto de cancelarse. Para la ESA, la misión simboliza su ambición de liderar exploración planetaria de nivel científico profundo, mientras que para la NASA supone reforzar la cooperación con Europa de cara a un objetivo común: comprender la historia geológica y biológica del planeta rojo.

Si Rosalind Franklin logra perforar y encontrar compuestos orgánicos preservados, estaríamos ante uno de los hallazgos más importantes desde el inicio de la exploración marciana. Una pieza más del rompecabezas que podría revelar si Marte fue, en algún momento, un mundo vivo.

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