Cita ideal. Roberto Musso, sobre la afinidad del Cuarteto de Nos con Cosquín Rock: Nos cae muy bien

El líder del combo uruguayo dice que el festival serrano es a la medida del proyecto que lidera desde hace varias décadas. Sus consideraciones sobre “Esplín”, su más reciente corte de difusión.

Al uruguayo Roberto Musso le hace ilusión volver a Cosquín Rock (14 y 15 de febrero en el aeródromo de Santa María de Punilla) con Cuarteto de Nos, el proyecto que lidera desde hace más de 40 años pero que se consagró en la región en este nuevo siglo.

Lo asegura vía Zoom desde su hogar montevideano. O desde el teatro de operaciones de su expresión singularísima, hecha de fluidez literaria y de chispazos de “hip rock”.

“En el Cosquín Rock original hemos estado hace muchísimos años. No me acuerdo si fue el 2012 o 2013, cuando recién estábamos haciendo nuestros pasos más seguros en Argentina y la gente no nos conocía del todo. Pero después tuvimos varias apariciones en el Cosquín de aquí, de Uruguay, que se hace desde hace unos años. También fue una fiesta”, comienza Musso en contacto con La Voz en Vivo.

“Estas dos últimas ediciones que estuvimos acá, con un montón de bandas amigas, fueron un punto muy alto. Y volver ahora al original, al Cuarteto le cae muy bien por lo ecléctico de la grilla. Estamos en el mismo escenario con El Kuelgue y Franz Ferdinand…”, añade el cantante y guitarrista.

La cosa es así: el sábado 14 de febrero y en el escenario Montaña, a las 18.40 toca El Kuelgue; a las 20.40, Cuarteto de Nos; a las 22.40 Franz Ferdinand; y a la medianoche, The Chemical Brothers.

–Flojita la grilla para ustedes…

–Está divino. Aparte la propuesta nuestra de show es súper variada: por momentos se rockea mucho; por otros hay mucho hip hop o hip rock como le llamamos nosotros, y muchos temas de escena… de escena teatral. En los festivales de rock no era tan común hacerlo, pero en el Quilmes Rock y en otros festivales ha funcionado muy bien ese sello distintivo que tiene el Cuarteto. Hablo de lo performático.

Esa impronta también está expuesta en el clip de Esplín, grabado en vivo durante la interpretación de esa canción en el Palacio de los Deportes de Ciudad de México.

“Es el lugar cerrado más grande de esa ciudad, con capacidad para 20.000 personas. Hicimos el show con los tickets agotados desde dos meses antes. Hace mucho que vamos a México, Colombia y a toda Latinoamérica, pero fue un mojón importantísimo”, señala.

“Fuimos el primer artista uruguayo que tocó ahí –precisa a continuación-. Además de eso, como estás viendo, hay sobre todo chicos muy jóvenes. Es lo que llama la atención de la crítica: tanto los padres como sus hijos adolescentes que llevan a nuestro show se enganchan un montón con nuestras letras filosóficas, psicológicas y muy contemporáneas”.

–“Esplín” viene de la palabra inglesa “Spleen”, que significa “melancolía” o “hastío de la vida”. ¿Qué onda?

–Es una palabra que me tenía obsesionado desde que era jovencito. Viene del inglés (spleen), pero el poeta Baudelaire, cuando escribió Las flores del mal, lo definió como El Spleen de París y se castellanizó la palabra. Me retrotrajo a esa nostalgia tan rioplatense de domingo de tarde después del partido de fútbol, cuando cae la nochecita y decís “Mañana es lunes”. La idea fue retratar la chispa de Baudelaire en una canción del Cuarteto.

–¿Te sentís un letrista más cercano a la literatura que a las canciones convencionales?

–Buenísima pregunta. No me lo había planteado, sinceramente. Siempre fui muy lector, sobre todo de autores latinoamericanos: Borges, Cortázar, García Márquez. Todo lo que es la parte borgeana y de Cortázar, de juegos de palabras y mezcla con la matemática. Soy ingeniero también y ese tema me fascinó un montón. En las letras, que es lo que me lleva realmente mucho más trabajo, me encanta meterle capas de lenguaje para que la gente lo escuche por 10ª o 15ª vez y vaya descubriendo cosas nuevas. Yo creo que ahí está un poco la explicación de por qué se engancha con el Cuarteto la gente joven de 14, 15 o 16 años.

–Los cordobeses siempre decimos que tenemos el 25% del CPU pensando en algo humorístico. Siempre estamos para la joda y la diversión. ¿Te pasa eso a vos naturalmente?

–Y sí. Los del Cuarteto y yo personalmente somos de ver la vida a través de ese cristal de la ironía y del humor. Por eso será que en Córdoba nos va siempre tan bien. Por eso será que tenemos tanta simbiosis con los cordobeses. Ese sarcasmo y esa ironía están muy marcados, hacen a nuestro sello.

–Es delgado el límite entre el sonido propio y la fórmula. El Cuarteto de Nos ha pulido su propuesta para que sea novedosa, sin que deje de reconocerse al momento de ser escuchada. ¿Hay un laburo consciente en eso de actualizarse disco a disco?

–Sí, tal cual. Cada proyecto discográfico que encaramos cada dos años o dos años y medio tratamos de hacerlo diferente al anterior. Generalmente trabajamos con otros productores o con equipos que no sean estrictamente de Uruguay o de Argentina. Los últimos discos los hicimos con Héctor Castillo, un productor venezolano que vive en Brooklyn; y hemos hecho algunas canciones con Visitante de Calle 13 (con Eduardo Cabra). Ellos le inyectan una óptica totalmente diferente, en otros países y contextos, y así nace esa magia de no repetir fórmula. Vas a un show del Cuarteto y son dos horas donde suena de todo un poco. Me parece interesante para los tiempos que corren, en los que se impone una cabeza mucho más abierta del público que antes.

–¿Qué ves en las nuevas generaciones del rock de la región?

–Justo mi hija cumple 15 años ahora, así que estoy muy conectado al mundo de redes a través de sus ojos. Es una generación que maneja una tonelada de terabytes de información que no manejábamos nosotros, lo que les sirve para manejar mucho lo que es el descarte y la aceptación. En los shows del Cuarteto hoy, donde el 70% o más son pibes de esa edad, me emociona cómo se identifican con los personajes de las canciones. A diferencia de la música actual, que es un muro generacional separatista, el Cuarteto funciona como amalgama. El pibe nos conoce por las redes, mientras que el papá cuarentón para la oreja y dice “¡¡¡Ah!!! No están tan mal las letras de estos chicos”. Y luego van juntos al show y ves fotos de padre – madre e hijo – hija disfrutando del mismo concierto, algo que yo nunca pude hacer con mi padre.

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