Gremiales

Infraestructura escolar en estado crítico

Infraestructura escolar en estado crítico, falta de agua potable en las escuelas, salarios por debajo de la línea de pobreza, no se cumple con la Ley de Financiamiento y no se cumple con el presupuesto.

“El estado crítico de la infraestructura escolar es otro ejemplo de desinversión”.


BUENOS AIRES. Desde la Unión Docentes Argentina informaron que se han realizado diversos estudios y estadísticas acerca del desarrollo de este proceso y las condiciones en que se enmarcan las condiciones de las escuelas desde que comenzó el dictado de clases virtuales.

“La falta de inversión en educación es algo patente, pero no es la pandemia la que indica la urgencia de invertir más, esta necesidad es anterior a la existencia del COVID-19. Hace años que no se cumple con la Ley de Financiamiento y no se invierte el 6% del PBI en educación”, señalaron desde UDA.

Desde la entidad gremial continúan sosteniendo y reclamando que “se aumente el presupuesto educativo, en el convencimiento que el camino del desarrollo nacional comienza por un sistema educativo sólido, que garantice la equidad, y que brinde igualdad de posibilidades a todas y a todos los argentinos y las argentinas.

En este contexto, el gremio de los educadores recordó: “Próximamente se comenzará a dar tratamiento al presupuesto 2021 en el Honorable Congreso de la Nación”. Y manifestó: “Hacemos un llamamiento a todas las legisladoras y todos los legisladores para que coloquen la educación argentina en el lugar presupuestario que merece un área estratégica para el desarrollo de la Nación”.

De acuerdo a un análisis realizado por el Consejo Federal de Educación, a la fecha, más de un millón de alumnos (alrededor del 10%) no completaron las trayectorias escolares. La situación realmente es más grave aún.

De acuerdo a estudios realizados por los Equipos Técnicos de UDA, si la pandemia permitiese el dictado de clases presenciales, al inicio del ciclo lectivo del año 2021 entre un 35% y 40% de alumnos (o sea más 3 millones y medio de alumnos) se encontrarán en situación de deserción o abandono escolar, y si no realizan acciones concretas para evitarlo se provocarán drásticos aumentos de penosos perjuicios, entre ellos el semianalfabetismo.

Las causales son variadas:
Mayoritariamente tiene que ver con falta de inversión.
Falta o deficiente conectividad.
Carencia de equipos tecnológicos adecuados.
Familias en estado de desocupación laboral.

Algunas situaciones son extremas, como en la provincia de Chaco donde más del 50% de alumnos y docentes carecen de acceso a internet por deficiencias de conectividad o falta de equipamiento.

“Mientras hablamos de las necesidades tecnológicas, por ejemplo, en la provincia de Misiones, una numerosa cantidad de escuelas y cientos de alumnos y docentes no cuentan con acceso a agua potable: de acuerdo a información oficial sólo conectar estas escuelas a la red de agua potable tiene un costo de 100 millones de pesos.

Esta situación se repite en otras zonas del país. Escuelas en distintas provincias sin sanitarios (funcionan con letrinas), sin ningún tipo de climatización, espacios extremadamente reducidos, serios problemas eléctricos, con el consiguiente riesgo que esto implica, entre otras situaciones”, resaltaron desde el gremio con preocupación.

El deterioro también se encuentra en situación límite: todos los salarios iniciales docentes del país se encuentran por debajo de la línea de pobreza.

Además advierten que en “varias jurisdicciones no abonan salarios en tiempo y forma.

Propuesta gremial

Hay que aumentar el presupuesto educativo, se debe elevar desde el 6% del PBI, que fija la ley, de manera progresiva para llegar al 10%.

De haber existido una mayor presencia del Estado reflejada en inversión, estas preocupantes realidades reflejadas en porcentajes estadísticos no hubiesen sido tales.

Se debió haber invertido más en conectividad, en equipamiento, tanto para alumnos como para docentes, salarios e infraestructura, programas de capacitación.

Más allá de los efectos de la pandemia, tanto la desescolarización como el abandono escolar están profundamente ligados al nivel de inversión.

Sin inversión real, suficiente y constante en estos ítems, las consecuencias siempre serán las mismas: mayor desescolarización, mayor desigualdad, mayor injusticia.