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El Banco de Datos Genéticos cumple 33 años

El organismo se creó a través de la Ley 23.511, debido a la perseverancia y lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo al encontrar una forma de realizar pruebas genéticas de filiación entre nietos y abuelos.

Mariana Herrera Piñero, directora General Técnica del Banco Nacional de Datos Genéticos.

BUENOS AIRES.- El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) es un organismo autónomo y autárquico, creado en mayo de 1987 por la Ley 23.511. Impulsado por las Abuelas de Plaza de Mayo, con el apoyo de organizaciones de Derechos Humanos, el Banco fue creado bajo la presidencia del expresidente Raúl Alfonsín.
Gracias al trabajo de prestigiosos científicos que buscaron responder a la pregunta de las Abuelas, se logró llegar a lo que se conocería más tarde como “Índice de abuelidad”, un procedimiento que permite determinar la filiación de un niño en ausencia de sus padres, mediante el análisis de material genético de sus abuelos y abuelas. La ciencia escuchó el reclamo de la sociedad y dio una respuesta.
Desde su creación a fines de los años ’80, por entonces dependiente del Poder Ejecutivo Nacional y con sede en el Servicio de Inmunología del Hospital “Carlos A. Durand” de la Ciudad de Buenos Aires, el Banco Nacional de Datos Genéticos desarrolló una base de datos apoyada en muestras genéticas y realizó miles de análisis en niños y niñas sospechados de ser hijos de desaparecidos. En 2009, a partir de la sanción de la Ley 26.548, pasó a funcionar como organismo autónomo y autárquico bajo la jurisdicción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
En comunicación con Mariana Herrera Piñero, Directora General Técnica del Banco Nacional de Datos Genéticos, repasamos los avances en estos treinta y tres años.
Herrera es doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Buenos Aires, fue investigadora del CONICET y docente universitaria. Es miembro fundador de la Sociedad Argentina de Genética Forense y miembro del GEP de International Society of Forensic Genetics.

Se cumplen 33 años de una labor incansable y comprometida.

Logros más importantes
-Fueron identificados 130 nietos. También se demostró mediante estudios genéticos la identidad de muchos hombres y mujeres que nacieron luego de que su papá fuera detenido desaparecido, pudiendo ser inscriptos con su apellido paterno y de hijos e hijas de mujeres víctimas de trata durante el período de la Dictadura.
-Aumentamos la cantidad de marcadores genéticos de los grupos familiares y de los jóvenes que dudan de su identidad de forma de no perder una identificación.
-Desarrollo de herramientas matemáticas que permiten mejorar la búsqueda en grupos familiares incompletos. Dichas herramientas sirven para que otros países de la región las apliquen en sus búsquedas.
-Asesoramiento y capacitación para genetistas forenses en Colombia, Perú y el Salvador.
-Creación de un grupo de antropólogos forenses que contribuye a la búsqueda de los nietos fallecidos y a poder completar los grupos familiares.
-Desarrollo de contenidos para colegios secundarios y los equipos del Banco han dado clases sobre la ciencia aplicada a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia en más de 200 colegios.
-La Unión Europea considera de interés el trabajo articulado del Banco con Colombia y se ha sumado a un proyecto de Cooperación Sur Triangular a través de Cancillería Argentina y Colombiana
-Colaboramos con la Comisión Nacional por el Derecho a la identidad y la Fiscalía especializada en delitos de Apropiación en brindarles las herramientas científicas que sean necesarias para la Búsqueda de los nietos que faltan previo a ser convocados a venir al Banco.
“El trabajo de restitución de los nietos abre un espacio histórico en donde la ciencia se redime y recupera su función primordial al servicio de la humanidad. Con cada restitución, el BNDG asume también un rol social, poniéndonos a todos frente al espejo, interpelándonos respecto de nuestro pasado y nuestro futuro, cuestionando nuestra propia identidad y la de las próximas generaciones. Hoy en día hay ya dos generaciones que desconocen su identidad de origen. Los nietos y los bisnietos aún no recuperados de nuestras abuelas. A ellos seguimos debiéndoles una respuesta” (Fuente: cultura.gob.ar).