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Y sigue lloviendo…

En Río grande, este enero pasó a ser uno de los más lluviosos de los últimos años. Quiénes son las personas que se encargan de controlar, cada día, sin fines de semana ni feriados qué pasa con el clima en Río Grande.

RIO GRANDE.- Todos los datos acerca del clima: vientos, precipitaciones, temperatura, visibilidad (lo determina la posibilidad de aterrizar de los vuelos de aerolíneas comerciales), y otras variantes, a veces más variables de lo habitual en la ciudad.
Sin ir más lejos, el presente mes de enero, ya se está ganando el 1er puesto en la cantidad de precipitaciones acumuladas, por lo menos de los últimos cinco años. En 2012, según los datos que se encuentran publicados en la página de la Estación Astronómica de Río Grande, llegó a acumularse casi 90 mm de lluvia, pero fue en el mes de febrero.
“La ciudad estuvo afectada por un sistema de baja presión, que fue bastante intenso, y al pasar por la ciudad impactó con bastantes precipitaciones. En 12 o 15 horas, se registraron 15 mm de lluvias, y lo restante en posteriores horas”, explicó Alfredo Cabezas, suboficial segundo, a cargo de interpretar datos y realizar pronósticos climatológicos.
Cabezas, admitió que en lo que respecta a los últimos 10 o 20 son muy evidentes los cambios en los valores extremos de algunos datos meteorológicos: “El año pasado se han registrado temperaturas superiores a los 30° C de temperatura. El 4 de febrero, llegó a 30º 8 décimas la temperatura, y lo mismo ocurre en el caso de las precipitaciones. Esto, combinado con la presencia de este centro de baja presión. Por lo que se esperaban precipitaciones, aunque no tantas como estas”, detalló el especialista.

Un trabajo sin descanso
Si bien la tecnología avanzó mucho en lo que hace a la climatología, la forma de obtener los datos día a día, sigue siendo la observación. Todas las mediciones meteorológicas están estandarizadas y normalizadas. Y en Río Grande, hay una Base Meteorológica, desde donde se recopila la información que luego se emite para todo el país.
En el caso de las lluvias, Cabezas detalló: “Nosotros utilizamos un pluviómetro. Este consiste en un recipiente, en el que se acumula la precipitación. Se recolecta lo acumulado en ese recipiente, y hacemos la medición cada seis horas. Cada acumulación que sacamos de ahí, a la vez, la medimos la cantidad de milímetros. El cálculo es que por cada milímetro de los acumulado en la probeta con prácticamente calculamos lo que ha caído de agua en un metro cuadrado. De las mediciones hechas cada seis horas, se realiza una suma a una hora determinada, de lo acumulado en precipitaciones durante las 24 horas de ese día”.
“La probeta ya viene tabulada, y para nosotros, por cada milímetro de precipitación acumulada, equivale a lo acumulado en metro cuadrado -siguió explicando el suboficial-. Suponiendo que tengas un milímetro por hora, llegarías a tener 6 milímetros de precipitación, en un metro cuadrado. Durante la semana pasada, nosotros tuvimos días en los que llegamos a medir en seis horas. Unos 15 milímetros”.
Según indicaron los especialistas, una lluvia normal puede dejar cerca de un milímetro, incluso menos de acumulación de lluvias. En un día de mal tiempo, lo más habitual es que medir de 1 a 5 milímetros de precipitaciones. En comparación, durante los días pasados, se triplicó prácticamente la cantidad de agua que puede caer en la misma superficie.
“En diciembre, lo acumulado en un mes, fue de casi 50 milímetros, en los que vamos de enero, también. Cayó en un día casi lo que podía caer en un mes. En 2019, el mes más lluvioso del año, fue julio, con una acumulación de precipitaciones, de 60 milímetros. Y en enero del mismo año, había llovido 8 milímetros de precipitación. Eso es un poco menos de la quinta parte de lo que ya se acumuló en lo que va de enero del 2020”, apuntó Yesica Sandoval, Cabo Primero que desempeña tareas de observadora meteorológica y auxiliar de pronóstico.
Otro de los puntos a tener en cuenta es que aún no terminó la primera quincena de enero, y se espera que siga lloviendo: “Quizá no de forma tan intensa o abundante, pero va a subir la medición de acumulación”, remarcó Cabezas.
Yesica Sandoval, es correntina, pero desde hace cinco años vive en Río Grande, en la base meteorológica de la Armada Argentina: “Nosotros hacemos guardias durante 24 horas, de lo que es la observación meteorológica. Y brindamos la observación y enviamos observado para la torre de control por ejemplo, para saber si puede o no aterrizar un avión. Además la información se carga también en un sistema que va a directamente al Servicio Meteorológico Nacional, y es lo que se puede ver en el sistema. Y eso es los 365 días del año”, dijo.
“La verdad que acá, al ser una zona inhóspita, de una Región Subantártica, las condiciones son muy variables. Además, las condiciones de la isla en sí, varían muchísimo. Entonces, para gente que venga acá, sobre todo gente joven, es un aprendizaje muy importante, se gana mucha experiencia”, comentó la pronosticadora.

Clima casi polar
Hablando en lo que hace a los cambios meteorológicos, ambos especialistas recordaron que la particular situación geográfica de Tierra del Fuego, es un determinante en todas las variables del clima: “Siempre nos referimos a sistemas de alta presión que son los anticicliones, y sistemas de baja de presión que son los que generan estos cambios de clima. Y nosotros por la ubicación geográfica que tenemos estamos en un lugar por el que pasan constantemente estos centros de baja presión y generan el viento, el cambio. Es algo que va a ser así siempre”, dijo Cabezas.
Aunque admitió que hay condiciones que fueron variando bastante a lo largo del tiempo: “Aunque en estas latitudes no suelen verse tormentas eléctricas, el 22 de diciembre, y la semana pasada también hemos tenido truenos y relámpagos. Y acá, la gente que es de esta zona, no está acostumbrada. En todo el mundo se forman nubes de tormenta. Lo que pasa es que en estas latitudes se da que la parte de la atmósfera en que se dan estos fenómenos está más baja que en otras partes del planeta. Pero debido a los cambios en las temperaturas y demás, ahora tenemos nubes de tormenta eléctrica”.

El heliógrafo, que determina a qué hora sale el sol, y cuántas horas de luz solar hay cada día.
Termómetro y termógrafo, ambos instrumentos para la medición de las temperaturas.
Los datos recolectados, se envían al Servicio Meteorológico Nacional, cada hora.
En primer plano, el pluviómetro, con el que se mide la acumulación de precipitaciones, custodiado por Combi, el perro que vive desde hace un año junto a los meteorólogos de la base.