Policiales

Exconvicto perdería libertad condicional

Se trata de Jorge Marín, un joven que fue condenado a 7 años de cárcel por una tentativa de homicidio a una mujer. Estuvo preso desde el 2013 y desde hace poco tiempo gozaba del beneficio de libertad condicional.

Carrefour
Jorge Marín, en el juicio oral en el que fue condenado, realizado en noviembre de 2013.

RIO GRANDE.- Fue en el marco de la investigación por el robo de un rodamiento de un automóvil Chevrolet Corsa estacionado en calle El Puestero 50, en dependencias del ministerio del Desarrollo Social del barrio CAP.
Una cámara de seguridad permitió establecer el momento del robo, así como el autor y las características del auto que conducía, otro Chevrolet Corsa que rápidamente fue individualizado.
De esta forma se le allanó la vivienda en las inmediaciones de la comisaría Cuarta, donde en la requisa vehicular se pudo recuperar la rueda robada.
El autor del hecho fue notificado de derechos y garantías, siendo identificado como Jorge Marín, quien fuera condenado a 7 años de prisión por un violento hecho de enero del 2013, cuando quedó detenido.
Marín fue condenado por la brutal golpiza a una mujer en un privado ilegal de calle Moyano de esta ciudad, a la cual dejó en una bañera pensando que había fallecido. El hombre obtuvo la libertad condicional, régimen bajo el cual actualmente se encuentra, dado que la condena está vigente, por lo cual se notificó al Juzgado de Ejecución de Penas a fin de que tome las medidas que considere pertinentes.
Una de ellas podría ser la revocatoria de su libertad, dado que entre las condiciones de ese régimen de libertad está “no cometer nuevos delitos”.

El juicio
El 11 de noviembre de 2013, el Tribunal de Juicio Oral condenó a Jorge Alejandro Marín, por el hecho ocurrido la madrugada de enero de ese año, cuando Marín llamó por teléfono a la víctima para concertar una cita en calle Moyano al 700, donde funcionaba un privado en el que la víctima ejercía la prostitución.
Allí no pudo probarse que Marín hubiere violado a la mujer, a lo que se sumó la declaración del imputado reconociendo que hubo relaciones sexuales como parte de la contratación de los servicios sexuales que ofrecía la víctima.
En ese sentido la fiscalía solo impulsó en este juicio la acusación por el delito de “homicidio simple en grado de tentativa” a partir de que el propio imputado reconoció que había golpeado a la mujer tras una discusión relacionada al uso del preservativo durante el coito. Marín incluso aseveró no haber tenido real dimensión de la golpiza a causa del consumo de alcohol y cocaína.
La comisión del delito asimismo ya estaba probada a partir de que se constató la existencia del llamado de Marín a la víctima para contratar sus servicios, y asimismo unas zapatillas del imputado presentaban sangre de la víctima.
En razón de todo esto los jueces Eugenio Sarrabayrousse, Daniel Borrone y Juan José Varela, finalmente fallaron aplicando una dura condena de 7 años de prisión para el imputado, seguramente tomando como agravantes las secuelas que la golpiza dejó en la salud de la mujer, la cual incluso tuvo complicaciones para declarar en el juicio.