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Acuerdo para control de castores

El Gobierno provincial y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) firmaron un acuerdo de colaboración para la restauración de los sitios afectados por el castor y la remoción de los que aún quedan. Se calcula que en todo el territorio viven unos 100 mil individuos que se deben combatir.

Los efectos del castor incluyen la destrucción de árboles por anillado e inundación de bosque de Nothofagus.

USHUAIA.- La provincia recibirá asistencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para capacitar a agentes de la administración pública, voluntarios, agricultores y empleados de las empresas privadas y de servicios a fin de incrementar la vigilancia activa en las áreas piloto donde se busca erradicar la presencia de castores.
El acuerdo señala que “luego de haber concluido la erradicación de castores por parte de la provincia de las áreas piloto iniciales, es necesario establecer las medidas de bioseguridad que eviten una nueva invasión e impidan la restauración de dichas áreas”.
La restauración de la biodiversidad objeto de este acta acuerdo se realiza en los siguientes sitios pilotos: Cuenca del Río Esmeralda – Cabecera del Río Lasifashaj; Zona sur del Parque Nacional Tierra del Fuego; Cuencas de los ríos Mimica, Río Inn, Río Indio (en la reserva provincial Corazón de la Isla); Arroyo Indio (Reserva provincial Río Valdez); Cuenca del Río Malagüena en tierras fiscales provinciales de península Mitre, Estancias María Luisa; Cuenca del arroyo Asturiana en estancias Rolito y Pirinaica y Cuenca del Arroyo Gamma (Estancia Sara), Arroyo Grande.
Algunos de estos lugares ya están intervenidos por otros entes de gobierno y empresas prestadoras de servicios como Vialidad provincial y nacional, DPOS, Defensa Civil, distribuidora de gas y Ministerio de Agricultura entre otras; que ven afectada la infraestructura a su cargo por la actividad depredadora de los castores.
La finalidad del acuerdo, es capacitar al personal de estos organismos, para detectar la actividad de castores, informarla a la autoridad de aplicación e iniciar acciones de restauración de ambientes cuando fuera posible.
De la misma manera, la provincia, a través de la Secretaría de Ambiente, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático (SADS y CC) se obliga a capacitar en vigilancia pasiva a actores de la sociedad civil que desarrollan actividades al aire libre como pescadores, caminantes, grupos de escalada deportiva y otros con capacidad operativa para detectar e informar a las autoridades la presencia de individuos e iniciar acciones de restauración cuando esté a su alcance.
También deberá capacitar a los agentes de la SADS y CC para poder aumentar la cantidad de personas en el campo que realicen tareas de erradicación y vigilancia de castores en los sitios ya intervenidos y control en áreas adyacentes. Esta capacitación estará dirigida a aquellos agentes que usualmente desempeñan tareas de campo como los inspectores de pesca, brigadistas de incendios forestales y guardaparques.
“Las acciones a desarrollar tienen como objetivo recuperar ambientes y favorecer su resiliencia a partir de la recuperación natural o asistida de la biodiversidad. Son acciones complementarias al Plan estratégico del proyecto de erradicación del Castor en el Sur de la Patagonia” acordado entre Chile y Argentina y que es implementado en estricta coordinación entre los dos países que tuvo inicio en 2006”, indica el texto del acuerdo.
Para concretar esta tarea, la provincia pondrá a disposición toda su estructura y experiencia en la materia, en tanto la FAO proveerá un especialista de especies exóticas invasoras para que asista a la provincia en los planes a seguir y el asesoramiento de especialistas en comunicación para asistencia de apoyo remota. También brindará insumos de difusión y comunicación y recursos en dinero que no podrán superar 1.250.000 pesos.

El impacto
El castor fue introducido en el año 1946, alcanzando una distribución rápida en este territorio insular argentino y chileno y colonizando recientemente la península Brunswick en el territorio continental de Chile. La población actual de la especie se estima en los 100 mil individuos. Los efectos del castor incluyen la destrucción de árboles por anillado e inundación de bosque de Nothofagus, así como la modificación de la dinámica de nutrientes del bosque. El castor ha generado disminución en la biomasa y volumen de los bosques, especialmente de los bosques clasificados como bosques de protección por estar asociados a cursos de agua. Un impacto difícilmente recuperable naturalmente.
El castor también tiene un impacto serio en los servicios de ecosistemas de las turberas los cuales tienen un rol sustancial en la regulación de cuencas, sustento a la biodiversidad y por su contribución global en la retención de carbono.