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Ushuaia responde: “Marzo sin colillas”

A una semana de culminar el mes, la agrupación “A Limpiar Ushuaia” destaca la buena voluntad de los comerciantes que instalaron carteles y ceniceros para evitar que las colillas terminen en el canal Beagle. La campaña nació luego de una limpieza en la que en sólo dos horas, voluntarios recogieron 3 kilos y medio de colillas de la calle.

Las alcantarillas de Ushuaia están llenas de basura, sobre todo de colillas de cigarrillos.

USHUAIA.- Desde principios de mes la agrupación ambientalista “A Limpiar Ushuaia” lleva adelante una campaña para concientizar sobre los efectos indeseables generados por las colillas de cigarrillo que se arrojan en la vía pública. La campaña se denomina “Marzo sin colillas” y consiste en lograr que las oficinas públicas y privadas, los comercios y las empresas de la ciudad, coloquen ceniceros en las veredas para que los clientes y transeúntes fumadores no arrojen las colillas a la calle.
La iniciativa nació como consecuencia de las campañas de limpieza que realizan en los barrios y de las jornadas de plogging que llevan adelante para promover el compromiso ciudadano con el medio ambiente. “Durante la campaña de limpieza más grande que hicimos en febrero logramos la participación de 80 voluntarios. Sólo un grupo de 5 personas se dedicó a juntar colillas de la calle y en sólo dos horas juntaron casi 3,5 kilos, que parecen poco, pero en volumen, es una enormidad”, explicó Maia Muriel, integrante de la agrupación ambientalista, en diálogo con El Sureño.
Esto motivó el inicio de una campaña especial, teniendo en cuenta que por sus características las colillas son muy contaminantes y por su tamaño llegan fácilmente al canal Beagle a través de las alcantarillas de la ciudad. “Una sola colilla de cigarrillo contamina hasta 70 litros de agua. Podemos evitar que lleguen, si hay disponibles ceniceros en las veredas y educamos a los fumadores a no tirarlas en la vía pública”.
Muriel destacó que “es necesario educar al fumador para que deje de tirar las colillas al piso, pero para ello es necesario que haya ceniceros en todos los comercios como lo establecen las ordenanzas vigentes tanto en Ushuaia como en Río Grande. Afortunadamente gracias a la campaña, varios comercios y hoteles se sumaron colocando recipientes y poniendo carteles recordando que las colillas también son basura”.
Como parte de esta campaña educativa, también hubo comercios que organizaron acciones creativas, canjeando una botellita de medio litro llena de colillas por chocolates, o un plantín, como lo hizo la Municipalidad. Lo mismo hizo el comercio Canal Fun que armó un colillero muy creativo que no pasó desapercibido; y otros comercios como el restaurante Isabel, DTT, los hoteles Lennox y Leyendas, entre otros, que se sumaron con los carteles y acciones ingeniosas.
Sin embargo, los ambientalistas consideran que si el Estado diera el ejemplo, todo sería más fácil. “Para comenzar a obtener resultados más visibles tenemos que lograr que el ejemplo baje de las instituciones públicas. Si todas las oficinas de la Municipalidad y del Gobierno tuvieran un cenicero en la puerta, sería un gran cambio para toda la sociedad. Es necesario que el Estado comience a motivar este tipo de conductas”, reflexionó Muriel.
Por su parte, Omar Lemul, uno de los voluntarios que habitualmente se suma a las campañas de limpieza y practica plogging en su tiempo libre, lleva juntados unos 5 kilos de colillas de la calle, plazas y espacios públicos de la ciudad. “Es un mal de todas las ciudades. Hace unos días recorrí otras ciudades de la Patagonia, incluso de Chile, y las colillas están sembradas en todos lados. Lamentablemente, acá en Ushuaia, las colillas llegan muy rápido a través de las alcantarillas y por eso habría que cuidar más la limpieza y poner ceniceros en donde sea posible”.