RIO GRANDE.- ¿Qué es la fotosíntesis?... ¿Cuáles eran los integrantes de la Primera Junta de Gobierno?... ¿A cuántos kilómetros por segundo viaja la luz?... Con las clases empezaron a recibir las bibliotecas populares a niños y jóvenes con las preguntas de los deberes.
En Río Grande hay siete bibliotecas populares para consultar a la hora de hacer la tarea, ya que son los niños los que más se acercan a éstas para leer.
Son organizaciones no gubernamentales que se mantienen con un subsidio nacional de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), que no supera los 3.000 pesos al año, otro municipal de 400 pesos mensuales y el aporte de sus socios. Cobran una cuota que va de 2 a 5 pesos por mes.
La crisis disparó la demanda, algunas cada vez reciben más público, pero otras cada vez menos, la verdad es que la realidad no es la misma para todas las bibliotecas de la ciudad.
Estas, sumadas, reciben día a día más de 255 consultas en sala. La mayoría chicos que se quedaron sin libros de texto propios y tuvieron que recurrir a las salas públicas para estudiar.
Sin embargo, la mayoría de los encargados de estos establecimientos explican que no siempre pueden satisfacer las necesidades de los más chicos, ya que todos los años se les exige en los colegios libros actualizados, algo que a las bibliotecas les resulta difícil de mantener. Y por otra parte el avance de la tecnología hace que disminuya la cantidad de gente que se acerca, ya que Internet ha suplantado en gran medida a los libros.
Entre todas las bibliotecas distribuidas por la ciudad suman más de 48.000 libros en sus anaqueles. Hay textos primarios, secundarios y de EGB y Polimodal, algunas con ediciones actualizadas y otras no. También hay ejemplares y cassettes para estudiar idiomas, etc.
Uno de los mayores problemas en cuanto a las bibliotecas populares de la ciudad radica en la falta de bibliotecarios recibidos. «Esto es lo que pasa en la mayoría de las bibliotecas, hacen falta personas especializadas trabajando en estos lugares ya que en la mayoría trabajan gente de planes sociales.
Cada una
La Biblioteca Infanto Juvenil se caracteriza por la orientación hacia la Pedagogía, hay 800 libros de EGB, textos secundarios y Polimodal, que es lo que más buscan niños y jóvenes. Las más grandes como la Eduardo Schmidt, una de las más antiguas de la ciudad y que recientemente cumplió 51 años, tiene una gran variedad de temáticas, pero la parte histórica es su fuerte.
También está la Biblioteca Kau Kren, que tiene tres especialidades, en ecología que es la prioridad, en informática y juventud.
Nuestra Biblioteca Popular es una de las más jóvenes, funciona hace poco más de tres años y es una de las que más dificultades tiene, «los socios que teníamos este año no ha pagado ninguno, por lo que no tenemos ingreso de dinero por ese lado. Mantenemos esta biblioteca un poco a pulmón, ya que no recibimos subsidio de la CONABIP, porque nos faltan papeles, aunque sí recibimos algo de la Municipalidad para los gastos mínimos», expresó su responsable, Nélida Matiola.
En los barrios periféricos de la ciudad también existe la posibilidad de acercarse a leer. En Chacra IV, la Biblioteca María Leonor Piñero comienza a crecer y en la Margen Sur la Biblioteca El Muelle se distingue por el esfuerzo de su comisión y de los vecinos que colaboran ante la falta de recursos.
En el barrio Perón hace 11 años trabaja la Biblioteca Mariano Moreno, es una de las que más asociados tiene, y la que más ha crecido en los últimos tiempos. Lo que posibilita que tenga una gran cantidad de libros y una actualización constante.
No sólo libros
Casi todas funcionan como centros culturales con talleres que van desde música a auxiliar de bibliotecario, y atienden muchas otras necesidades.
Kau Kren dicta cursos de computación e inglés, dibujo y pintura, guitarra, auxiliar de biblioteca y apoyo a EGB, sumados entre todos superan los 100 alumnos. La Biblioteca Eduardo Schmidt dicta talleres de literatura algunas veces por año, y realiza concursos literarios en conjunto con la SADE.
En la Infanto Juvenil ofrecen talleres de plástica y reciclado, «pero estamos esperando que nos terminen una ampliación que nos prometió la Municipalidad, para de esta forma ofrecer más servicios», relató Miguel Angel Araya.
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