Tierra del Fuego / Viernes 30 de julio de 2010 / Edición 6033
 
LLEVAN CAMINANDO 22 MESES
Deia y Gregg, desde el Ecuador hasta el cabo San Pío
BIEN AL SUR. Deia y Gregg señalando en el cabo San Pío, donde esperan llegar en unos días.
BIEN AL SUR. Deia y Gregg señalando en el cabo San Pío, donde esperan llegar en unos días.

RIO GRANDE.- ¿Recuerda que sucedió el viernes 30 de junio de 2006? En nuestra provincia desbordaron -entre otros- los ríos Turbio, Grande y Ewan, hubo roturas en varios tramos de la ruta 3 y la planta potabilizadora local suspendió su actividad durante un par de días.
Ese mismo día, a miles de kilómetros de aquí, en Quito, muy cerca de la línea del Ecuador, Deia Schlosberg (de Nueva York) y Gregg Treinish (de Colorado) comenzaron con su sueño de unir ese punto con la Tierra del Fuego, a pie, apenas con lo que pudieran llevar en sus mochilas, y lo más cerca posible de la cordillera de los Andes, por lo que fuera el Camino del Inca.
"Queríamos viajar de esta manera, trabajábamos como guías en la zona de Colorado, en la montaña, dentro de un programa de terapias con jóvenes en situación de riesgo, ya sea por problemas con las drogas como con sus familias, era un trabajo muy difícil y buscábamos un descanso", apuntó Deia (28 años).
"El viaje lo decidimos en septiembre de 2005, íbamos a ir a Nueva Zelanda o Europa, después preferimos conocer otra cultura, otra sistema de vida, otro idioma", enumeró Gregg, de 26 años. Fue así que ahorraron bastante, y también cuentan con un interesante listado de auspiciantes (Steripen, Granite Gear, Sierra Designs, Pacific Outdoor, GSI Outdoors, Crocs, Garmont, SUPERfeet, Kahtoola, Rodd Junky Travel, Teko, ACR y Outdoor Research), mayoritariamente dedicados a la ropa para deportes de aventura.
"Fuimos dejando atrás las principales rutas, quisimos ir lo más cerca posible de la cordillera de los Andes, en muchos tramos el camino lo íbamos haciendo nosotros, primero con una simple brújula, y después de Santiago de Chile nos regalaron un GPS".
En Bolivia, fuera de la travesía, ascendieron al Nevado Huayna, muy cerca de Potosí, a 6.088 metros sobre el nivel del mar. En las inmensas soledades del desierto chileno, "nos ayudó mucho la música, llevamos algo en MP3, y también fue muy importante llevar libros en audio".
"En el sur del Perú transitamos por la Cordillera de Vilcabamba, en cinco días subimos y bajamos un desnivel total de 25.000 metros, esa fue una etapa muy complicada".
A Argentina ingresaron por La Quiaca, "bajamos tres o cuatro días por fuera de la ruta, llegamos a Humahuaca y seguimos a San Salvador de Jujuy y Salta, por las yungas. Anduvimos en el Parque Nacional Calilegua, por Cafayate, y volvimos a cruzar a Chile por el paso de San Francisco, en Catamarca".
A modo de anécdota, reseñaron que "en el norte de Chile, al abandonar una ciudad nos siguió un perro, y al anochecer se fue a tirar debajo de un árbol. Por ahí sentimos que venía un animal, el ruido se hacía más fuerte, era como que venía a 30/40 kilómetros por hora, y después escuchamos los lamentos del perro. Para mí fue un puma el que lo mató, aunque no pudimos ver bien por la escasa luz que había entonces".
Otro momento tenso lo vivieron en el centro sur de Chile, "llegamos a las Termas del Flaco, cerca de San Fernando (VI región) y pasamos a Argentina, hasta el río Colorado. Fueron 5 días sobre hielo, fuimos nadando por los ríos, en octubre del año pasado. Ella se cayó en un río, estuvo con el agua hasta la garganta, fue bastante peligroso".
Visitaban las ciudades grandes cuando les era necesario reaprovisionarse o bien recibir algún tipo de encomienda. "Lo máximo que estuvimos sin reaprovisionarnos fue en el norte de Chile, durante 12, 13 días. Es el desierto de Atacama cruzamos varias veces la frontera, a veces en forma legal, otras en forma ilegal, en total fueron 17 cruces de frontera hasta llegar aquí".
Durante el trayecto, la pareja tomó miles de fotos y también escribió notas para un par de revistas (una es de Puerto Natales y la restante de Colorado). "También tenemos una página en internet (www.acrosstheandes.com), con 3.000 visitantes por mes, y para más adelante la intención es de escribir un libro cada uno, tenemos distintas visiones, diferentes recuerdos".
La idea era hacer el viaje en un año, "pero ya llevamos 22 meses, a unos 50 kilómetros máximos por día (unas 12 horas). Volvemos a dedo a Buenos Aires. Seguramente vamos a ir a Bolivia a trabajar en una reserva con animales silvestres, igualmente extrañamos a nuestras familias, en la zona de Torres del Payne estuvimos caminando cuatro días junto a mis padres", añadió Deia. Y a pesar de la magnificencia del macizo chileno, la pareja quedó fascinada con El Chaltén, "es un sueño, el Fitz Roy, creo que nunca vimos algo tan hermoso".
Siempre supieron que el lugar para finalizar la travesía era Tierra del Fuego: "en los Estados Unidos, para nosotros Tierra del Fuego es el fin del mundo. Supimos del cabo San Pío por el GPS, después nos enteramos de que ese era el punto más austral de la Isla, y decidimos ir hasta allí".

La salud
Problemas en la planta de los pies para ella, los recurrentes dolores musculares en ambas humanidades, fueron el parte médico más común. "Sufrí tifoidea y disentería en Perú, más allá que estábamos vacunados", comentó Gregg, quien debió recibir cuatro inyecciones intravenosas (una en Ecuador y tres en Perú). "Sos distintos modos de vida, es plena selva, no usan desinfectantes, ni siquiera jabón, las condiciones para cocinar no son las mismas que las que acostumbramos tener nosotros, y también hay muy poca educación en cuanto a temas de salud. Tomábamos mucha chicha, con muy poca higiene en su fabricación".
Nuestros interlocutores tuvieron tiempo también para rememorar a otras dos connacionales que recorrieron el continente, también a pie, pero munidos de un carro: George Meegan, en la década del setenta, que unió Ushuaia con Alaska, e Ian Reeves, amigo de la pareja, que finalizó su marcha en Colombia.
"Creo que somos los primeros que caminamos fuera de la ruta, en las montañas, y con mochilas. No hay libros ni mapas para consultar acerca de las rutas que utilizamos, que en realidad fuimos abriendo un poco nosotros mismos. A la poca gente que nos cruzaba siempre le pedíamos ayuda".

El clima
Frío, lluvia, viento, calor, humedad: de todo ello encontraron a su paso por el oeste de Sudamérica. "En el norte del Perú nos tocó la estación lluviosa, unas once horas por día, con mínimas de hasta 5 grados sobre cero. Estábamos siempre mojados. La zona de más vientos fue el sur de la Patagonia, creo que son los peores vientos del mundo, pero no fue tan difícil caminar, seguramente es más complicado para los ciclistas, es un poco incómodo nada más. Pero con la lluvia se adelanta la fatiga, surgen los problemas en los pies, se lastima la piel, hay más bacterias, más ampollas, en total utilizamos una docena de zapatos cada uno".
Alrededor de las 9:00 saldrán desde el Hostel Argentino hacia la Margen Sur, para buscar el antiguo Camino de los Ovejeros que los deposite en la ruta 3. En Tolhuin se pondrán en contacto con quienes les puedan dar más información acerca del paso Beban, que los llevará hacia Harberton. Seguirán hacia el este, cruzarán el río Moat, y solamente les restarán entre dos o tres días para celebrar a los pies del faro del Cabo San Pío. Toda la suerte del mundo para ellos.
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