BUENOS AIRES (NA).- El Senado aprobó ayer con 44 votos a favor y 20 en contra el proyecto de expropiación de la Compañía de Valores Sudamericana (ex Ciccone), en una sesión conducida en gran parte por el vicepresidente Amado Boudou, quien fue blanco de críticas directas e indirectas de la oposición.
A pesar de que la empresa que se pretende expropiar es objeto de una investigación judicial que roza a Boudou, el vicepresidente abrió la sesión y permaneció en su lugar durante gran parte de ella, sin mostrar gestos de incomodidad ante las interpelaciones de algunos opositores.
De hecho, luego de la votación, el jefe del bloque oficialista, Miguel Ángel Pichetto, le agradeció a Boudou el «temple» con el que condujo la sesión y aguantó los embates que le propinaron, particularmente, la catamarqueña del Frente Cívico Blanca Monllau y la radical mendocina Laura Montero.
Monllau le sugirió al vicepresidente que «tal vez pueda proporcionar los nombres de aquellos a los que quiso beneficiar» en el levantamiento de la quiebra de la ex Ciccone, y agregó: «Alguien por encima suyo decidió que cayera el procurador Esteban Righi y que la maquinaria de encubrimiento y de impunidad se pusiera a su servicio».
Por su parte, Montero apuntó directamente a la presunta relación entre Boudou y Vandenbroele: «Se sospecha que es su amigo. Usted lo niega, pero el proceso de investigación muestra que hay cercanías», lanzó la senadora.
Luego de esta acusación, Boudou dejó su lugar a la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkes de Aperovich, pero la mendocina volvió a cargar sobre el titular de la cámara y preguntó: «Si hoy tuviéramos un empate, ¿el presidente del Senado se sentiría habilitado para desempatar, estando esta causa y estas dudas?».
Por su parte, el senador radical Gerardo Morales calificó el proyecto como «la ley de salvataje a Vandenbroele y sus socios ocultos», y sostuvo que «la salida de este escándalo, con el vicepresidente y el jefe de la AFIP (Ricardo Echegaray) cuestionados, es expropiar la empresa».