BUENOS AIRES.- Cristina Fernández participó junto al premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz en un foro sobre desendeudamiento. Allí planteó los desafíos de la región y repasó algunos aspectos de la gestión económica de los últimos 9 años.
La presidenta Cristina Fernández aseguró ayer que «la nueva hegemonía mundial derivó en una degeneración o distorsión del capitalismo» y advirtió que, ante la crisis, «si las decisiones no la toman los presidentes, las toman los mercados o los banqueros».
«La cuestión política es la que va a terminar primando y si eso no ocurre, finalmente la crisis va a terminar agravándose y puede terminar en un contagio mundial definitivo», alertó. Señaló que el capitalismo derivó en un «capitalismo de especulación» y consideró que «el problema actual es de liderazgo político y la aparición de nuevos actores que tienen otros intereses».
«El problema que hoy tenemos es de liderazgo político, sumado a nuevos sectores que tienen intereses que parecen contradictorios pero no lo son tanto. (...) Y por otro lado, un Estados Unidos con un déficit monumental que soportamos todos, porque emite la única moneda de reserva que es el dólar. Esto también hay que tenerlo claro; para que entiendan los argentinos: los únicos que emiten dólares están en Washington», declaró la Presidente al analizar el escenario económico mundial en una presentación estrictamente académica.
Cristina Fernández y el economista norteamericano Joseph Stiglitz, ganador del Premio Nobel en 2001, compartieron un panel de debate organizado por la Universidad de Buenos Aires en torno al tema «Crisis de deuda y su resolución».
Durante un tramo de su discurso, al referirse a los problemas globales que enfrenta la economía, la Jefa de Estado se refirió a la moneda de reserva, el dólar norteamericano, e ironizó: «Miren qué bárbaro sería que uno pueda emitir dólares».
La reflexión de la Jefa de Estado coincide con la jornada en la que se pusieron en marcha más restricciones para la compra de la divisa norteamericana en la Argentina, cuya venta oficial ahora será exclusiva para aquellos ahorristas que viajen a países que no sean limítrofes y que no se encuentren dentro de la zona euro.
La mandataria aseguró que es un momento para que los presidentes de la región realicen «un scrum muy fuerte» para incorporar al mercado a las personas que aún están excluidas y sostener la demanda agregada como característica principal de la economía.
En esa línea, criticó el «capitalismo especulativo, de casino», donde las potencias quieren «salvar a los bancos y no a la gente» porque finalmente llevará a un «suicidio colectivo».
«Que los pobres sean menos pobres y no que los ricos sean más ricos. Ese es el mandato ético que debe tener la economía, que no es una ciencia exacta, sino una ciencia profundamente social», cerró la Presidenta.