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La alarma del Jardín 27 no para de sonar y causó que vecinos denuncien el caso ante la Policía

El Jardín 27 está ubicado en la esquina de Rafaela Ishton y Minkyol, en el barrio CAP. Desde el día que conectaron la alarma de seguridad, no paró de sonar. La familia que habita la casa vecina, es la más perjudicada. A más de un año de esta situación, los vecinos juntan firmas pidiendo una solución definitiva.
RIO GRANDE.- Este fin de semana, la familia Larrea no pasó un buen feriado en el día del trabajador. Es que la alarma del Jardín de Infantes N° 27, del barrio CAP en la Margen Sur, estuvo sonando una y otra vez por casi 9 horas ininterrumpidas. Con exposición policial de por medio, ahora los vecinos, buscan que desde El Ministerio de Educación, alguien ponga una solución definitiva a este problema.

Desde hace más de un año, cuando instalaron la alarma en el Jardín 27, la familia que vive justo al lado, está haciendo reclamos y pedidos, sin respuesta. A ellos se suman varios vecinos, tanto del barrio CAP, como del 15 de Octubre, que está enfrente.

“Desde que pusieron la alarma, algo hicieron mal, porque de otro modo no puede estarse activando a cada rato. Cada vez que hay un poco de viento, se dispara la alarma. A veces, hace un solo ciclo, y bueno, una se la aguanta, pero cuando empieza una y otra vez, es insoportable”, manifestó Romina Larrea, que vive con su esposo en la esquina de Minkyol y Sin Nombre, pegada al Jardín.

Antes de este año, mientras el edificio estaba en construcción, no había personal a cargo de la institución, y las llaves del edificio estaban en alguna oficina del área de Infraestructura, por lo que no había a quien reclamar para que venga a desactivar la alarma. “Los fines de semana, a veces estaba todo el día sonando. Un sábado o domingo, no te atiende nadie en las oficinas de gobierno, y uno acá esperando que baje el viento para que no suene más la alarma”, recordó Ricardo Larrea, de la casa vecina al Jardín.
Pedido a la Directora

La casa de la familia Larrea es de material ligero, (madera y durlok) y el lugar en el que duermen, está a menos de 3 metros de distancia del frente del jardín, donde se ubica el dispositivo de alarma. Cuando el 21 de febrero, la profesora Claudia Lanaris, se hizo cargo como directora del Jardín 27, los Larrea pensaron que los problemas se terminarían, pero no fue así.

“Cuando vi que había alguien a cargo, fui y me acerqué a hablar con la Directora. Hacía un tiempo ya que alarma no se activaba de forma continua, salvo una que otra vez. Le dije lo que pasaba a la señora y ella me dijo que ese mismo día iniciaría las gestiones para que vengan a reparar la alarma… se ve que todavía no le han respondido la nota que mandó en febrero”, siguió contando Romina.

“Lo peor fue el martes 22 de marzo. Me acuerdo porque mi esposo terminaba sus vacaciones el 21, y se tenía que levantar a las 4:30. La señora apareció muy ofendida a las 12 de la noche, porque la habían sacado de la cama. Yo estaba como loca. Le dije que desactive la alarma porque mi marido tenía que dormir, y que me deje su número, así yo la llamaba directamente. Ella me contestó: No corresponde, eso, y no puedo dejar desactivada la alarma. Y, se estaba subiendo a la camioneta para irse. Hice tanto lío, que vinieron como tres patrulleros y casi me llevan detenida a mí”.
Exposición y firmas

Este martes, Ricardo Larrea y su esposa, realizaron una exposición en la Comisaría Cuarta, por esta situación. “Yo estuve durante dos horas, con un zumbido en los oídos después de esto. Y para dormir, igual, me despertaba sobresaltado, pensando que se iba a activar en cualquier momento la alarma”, comentó el vecino.

“Desde el lunes, la alarma del Jardín quedó desactivada, con la custodia de la policía, pero esto no se soluciona hasta que la arreglen, porque algo está mal ahí. Enfrente de casa también está la Escuela 44, que tiene una alarma y no se activa tanto como esta otra, así que alguien tiene que venir y hacerse cargo de arreglarla, porque así nosotros terminaremos con algún problema auditivo a raíz de esto, y quién se va a hacer cargo”, reflexionó Ricardo.

Los Larrea además, convocaron a los vecinos, para firmar una nota pidiendo que el desperfecto de la alarma se solucione de forma permanente. Las planillas para adherir al pedido están disponibles en el mercadito El Gringo, ubicado en calle El Aviador 212 y en el local Los Castores ubicado en la esquina de El Alambrador y Calle Sin Nombre.

El Jardín 27, con la alarma en el frente, contigua a la casa de la familia Larrea.